Solicita Presupuesto
Presupuesto Gratuito

Rellena este formulario para solicitarnos un presupuesto sin compromiso.

    * Recomendamos que nos envíes el texto para traducir en un documento editable.

    Ahora nos encontraréis también en LinkedIn

    Inicios y camino a la especialización

    Teclat ya tiene unos cuantos años de vida, ¡casi 34! Nació en Badalona en 1987 de la mano de dos emprendedoras que tenían como visión hacer posible que las empresas de su entorno pudieran mejorar sus comunicaciones con clientes, proveedores y colaboradores mediante un servicio externo. Era la época del télex, el fax, las llamadas a teléfonos fijos y el correo postal.

    Los años fueron pasando y el negocio fue madurando al lado de estas empresas, que se abrían al exterior para ampliar mercados. Ahora era necesario que la comunicación fuera multilingüe, que se pudiera hacer en el idioma del destinatario. Y Teclat no se quedó atrás: incorporó a colaboradores nativos de varias lenguas a sus servicios y con el tiempo se fue especializando en la traducción de documentación de todo tipo de sus clientes: catálogos, manuales, folletos publicitarios, correspondencia, etc.

    Con ello, también fue diversificando clientes para incorporar, además de empresas privadas del ámbito industrial, empresas de otros sectores, administraciones públicas, organismos público-privados, agencias de comunicación y gabinetes legales, entre otros muchos. También incorporó servicios como la interpretación simultánea, telefónica y consecutiva para actos públicos, corporativos, reuniones, ruedas de prensa, etc.

    Nueva etapa: retos, logros y aprendizajes

    Después de muchos años ofreciendo un servicio de gran calidad con el mismo liderazgo y el mismo equipo comprometido, en junio de 2020 llegó el relevo generacional en la gerencia. Y, con él, un cambio de imagen, una nueva web, un blog con artículos de interés y el salto a las redes sociales para dar visibilidad a nuestro trabajo. También, un ejercicio de sentarnos, hacer balance y definir nuestro nuevo horizonte.

    ¿Cuál era ahora nuestro mayor reto? En un contexto de pandemia, de creciente competitividad y de introducción a nuestro sector de nuevas tecnologías cada vez más avanzadas relacionadas con la traducción automática, era necesario:

    • Incorporar nuevas herramientas y recursos digitales para agilizar, facilitar y mejorar nuestro trabajo y poder cubrir las nuevas necesidades de nuestros clientes en cuanto a interpretaciones remotas, transcripciones de documentos de vídeo y audio o subtitulación, entre otros.
    • Diferenciarnos. Poner en valor nuestro trabajo, explicar a los clientes actuales y potenciales el valor añadido de nuestros servicios.
    • Llegar a nuevos clientes con un trato personalizado, una actitud de escucha activa de sus necesidades y ofrecerles un servicio de calidad, riguroso, flexible y puntual de acuerdo con nuestros valores.

    El equipo humano de Teclat

    Las mujeres de Teclat tenemos talantes muy diferentes, y esta es una de nuestras riquezas. Cada una con sus rasgos y cualidades, trabajamos en armonía y formamos un equipo bien avenido y cohesionado. Somos una empresa con una mirada y una forma de hacer en femenino y cada una gestionamos con mucho esmero nuestra parcela dentro del negocio:

    • Marta: Gerencia y gestión de proyectos comunicativos (servicios audiovisuales y diseño de congresos). Con la ayuda de toda la tripulación, explora nuevos horizontes y formas de hacer innovadoras y hace avanzar este barco para que se convierta en un referente de aportación de valor a vuestras empresas.
    • Gemma: Gestión de proyectos lingüísticos (traducciones, correcciones, asesoramiento). Por sus manos pasan todos los encargos que nos hacéis. Ella gestiona con la máxima eficiencia los trabajos de los clientes y lleva a cabo una supervisión final minuciosa para garantizar un resultado impecable.
    • Eva: Administración y contabilidad. La persona con la que os comunicaréis para la gestión de facturas y otras cuestiones administrativas. Trabaja con diligencia y perseverancia, ¡y no se le escapa ni un número!

    Nuestro horizonte

    En Teclat tenemos una visión clara de hacia dónde queremos caminar. Podríamos llamarlo estrategia, pero nosotras lo expresamos en forma de deseos que, con ilusión, determinación, constancia, unión, comunicación y empatía estamos seguras de que podremos lograr:

    1. La posibilidad de colaborar profesionalmente y crear vínculos con empresas y proyectos con los que compartimos temas de interés, valores, cultura empresarial y formas de trabajar, para crear sinergias, promover nuestro trabajo, darnos apoyo mutuo y aportarnos valor.
    2. La oportunidad de ampliar nuestro ámbito de actuación y convertirnos en un referente en las redes como asesoras lingüísticas de empresas, organismos y entidades, y como promotoras del uso del catalán en las redes.
    3. El tiempo para continuar formándonos y adquiriendo nuevos aprendizajes, nuevas estrategias, nuevas herramientas, programas y recursos para afrontar retos y proyectos complejos y exigentes.
    4. La capacidad de mantenernos al día de las tendencias del sector, adaptarnos a ellas y aplicarlas a nuestro trabajo para seguir mejorando los servicios.
    5. La perseverancia para seguir cuidándonos, encontrar el equilibrio en momentos de mucho trabajo y tensión, y disfrutar de una buena calidad de vida personal pero también profesional.

    Si te resuena nuestra forma de trabajar y crees que podemos aportarte valor con una colaboración, una prestación de servicios o un intercambio de conocimientos, ponte en contacto con nosotras en traduccio@teclat.com o envíanos un mensaje en el perfil de LinkedIn. ¡Estaremos encantadas de conocerte!

     

     

     

     

     

    La coherencia comunicativa, garantía de calidad

    De hecho, el título de la película de 1986 era The money pit donde, para los que no lo sepáis, pit significa «hoyo» o «foso». Así, la versión original ya nos indica que la casa en cuestión será un pozo de gastos sin fondo para los protagonistas.

    De los títulos de las películas y de sus traducciones ya hablaremos en otro artículo, pero hoy os hablamos de casas por una buena razón. ¡Si continuáis leyendo descubriréis por qué!

    La coherencia comunicativa en los proyectos de traducción

    Siempre que recibimos un nuevo proyecto de traducción, en forma de texto, nos llega con unas características y una calidad lingüística determinadas. Para empezar, puede ser que el documento haya sido corregido previamente, o puede ser que no.

    En el caso de que nos llegue un escrito que a priori ha sido corregido, partiremos de un texto en buenas condiciones; aun así, nuestro trabajo ya empezaría aquí, haciendo una segunda revisión para asegurarnos de que en el original no se escapa ninguna incorrección. En el caso de que el texto no haya pasado anteriormente por una corrección, este primer paso debe ser más exhaustivo, ya que empezamos con ciertas carencias.

    Cuando nosotras nos ocupamos de todo el ciclo de «manipulación lingüística» —permitidnos la creatividad en el uso del término— lo que hacemos es garantizar la calidad del proyecto en todas sus etapas de desarrollo  y asegurarnos de que se mantenga la coherencia comunicativa entre todos los documentos.

    Por lo tanto, podemos afirmar que un original correcto garantiza que tanto las traducciones como todo el resto de materiales que puedan derivarse también sean correctos y tengan coherencia entre ellos.

    ¿Entendéis ahora el paralelismo con las casas? Si compramos una vivienda con los cimientos defectuosos, ¡es imposible que lo que vayamos a construir acabe bien! Hay que poner ladrillo a ladrillo, de modo que cuando lleguemos al tejado la base pueda sostener todo el peso. Pues lo mismo sucede con los textos.

    Cuando nosotras nos ocupamos de forma integral de todo el material escrito, podemos garantizar que el resultado será excelente. No solo porque llevemos a cabo una revisión gramatical con el fin de que las posibles incorrecciones de inicio no se vayan arrastrando, sino porque velamos porque entre un texto y otro, sea una traducción o un documento en el mismo idioma relacionado con el original, se sigan los mismos criterios  y, por lo tanto, se mantenga esta coherencia comunicativa de la que os hablamos.

    ¿Y cuáles son estos criterios aparte de la corrección ortográfica, gramatical y de significado? ¡Pues muchos otros! Mirad: puede haber errores tipográficos, de tratamiento, de convenciones (mayúsculas y minúsculas, uso de los diferentes tipos de letra, escritura de las cifras…), de terminología, de expresión y de cohesión entre párrafos, incluso de incoherencia en los contextos culturales en el caso de las traducciones, entre otros.

    El trabajo de corrección es, por lo tanto, mucho más extenso y tiene mucho más peso de lo que a priori se pueda imaginar.

    Que el presupuesto no sea un impedimento a la excelencia

    Después de tantos años dedicándonos al oficio, hemos comprobado que hay algunos clientes que no son demasiado conscientes de la importancia de estas tareas lingüísticas para garantizar la calidad de sus materiales de trabajo y de difusión y que escogen ahorrarse parte de este servicio por una cuestión de costes.

    Nosotras, como buenas profesionales y apasionadas del trabajo bien hecho, apostamos por la excelencia, como decíamos más arriba. Si queremos resultados excelentes, no podemos saltarnos ninguna de las fases de «la construcción de la obra».

    ¿Os imagináis si quisiéramos construir la buhardilla de nuestra casa sin tener acabado el segundo piso? Sería un desastre, ¿verdad? Pues lo mismo pasa con nuestro trabajo. Si escatimamos recursos, el resultado lucirá mucho menos.

    La planificación para garantizar la coherencia comunicativa

    Nuestro encargo ideal es aquel en el que podemos ocuparnos de todo el ciclo del proyecto.

    Esto significa que trabajaremos con el texto desde el inicio —con la corrección—, hasta el final, en múltiples formatos (material impreso, digital, audiovisual). Sin embargo, para que esto sea posible es necesario ponerlo en conocimiento del cliente y trabajar conjuntamente en una buena planificación.

    Sobre la importancia de la coherencia comunicativa y de una buena planificación ya hablamos, hace unos días, en una publicación de Instagram que podéis leer aquí. Si le echáis un vistazo, veréis que os damos unos cuantos consejos previos imprescindibles para tener en cuenta antes de publicar cualquier texto.

    Cuando empezamos un nuevo proyecto hay toda una serie de pasos que llevamos a cabo antes de tener el texto acabado y listo para entregárselo al cliente. Os los detallamos brevemente para que tengáis una idea del alcance del trabajo de los y las profesionales de la traducción y la corrección.

    • En primer lugar, al abordar un encargo, y tal y como hemos explicado al inicio, empezamos por hacer la corrección del original. Si el proyecto no es de traducción, pero consta de varios documentos, comprobamos la coherencia terminológica entre ellos y los criterios consensuados.
    • Seguidamente, si el documento tiene que difundirse en otro o varios idiomas, lo traducimos (idealmente, si es un proyecto muy extenso, quizás sea necesario consensuar previamente la terminología con el cliente).
    • Antes de que el documento vaya a imprenta o se haga la maquetación final para difundirlo, hacemos la revisión de las galeradas o pruebas de imprenta, es decir, comprobamos que los textos hayan sido bien maquetados. Ya no se trata de la corrección lingüística, sino más bien de aspectos como la comprobación de palabras bien cortadas al final de línea, tipografía correcta, disposición del texto, etc. En el caso de que se trate de un producto final en formato de audio o vídeo, hay que verificar que se ha trasladado correctamente el texto.
    • Para cerrar el ciclo del proyecto, es necesario hacer una revisión final o segundas galeradas en caso de textos escritos, para comprobar que todos los cambios indicados en la fase anterior hayan sido bien introducidos.

    La coherencia comunicativa en un ejemplo

    Como veis, nuestro trabajo va mucho más allá de una simple corrección, revisión o traducción de textos. Y para acabarlo de ilustrar, quisiéramos compartir con vosotros un ejemplo de éxito que llevamos a cabo con uno de nuestros clientes, el Museu d’Arqueologia de Catalunya.

    Para la exposición «El enigma íbero. Arqueología de una civilización», que se exhibió en este museo entre abril de 2021 y enero de 2022, en Teclat recibimos el encargo de corregir y traducir los plafones y las cartelas explicativas de todos los elementos que se podían ver. Nuestra tarea cubrió todo el ciclo de manipulación lingüística del que hablábamos:

    • Revisión de los textos en catalán, consenso de la terminología con las personas comisarias de la exposición y entrega de textos definitivos. En esta fase, entregamos los textos con marcas de corrección para que las personas expertas pudieran aceptar o descartar los cambios propuestos, sobre todo en cuanto a terminología y convenciones.
    • Con el texto original definitivo, traducción al castellano y al inglés, con el consenso también de términos muy especializados y de convenciones en cada lengua, para garantizar la coherencia comunicativa en todos los idiomas del proyecto.
    • Revisión de los textos en el formato expositivo final, en los tres idiomas.
    • Segunda revisión del material expositivo, para comprobar que se habían incluido los cambios de la fase anterior.

    Poder encargarnos del proyecto de principio a fin nos permitió obtener unos textos coherentes en todas las lenguas en cuanto a léxico, convenciones y estilo.

    El mejor resultado

    Todos estos matices y argumentos, y la larga trayectoria que nos avala en el mundo de la traducción, la corrección y la interpretación, nos hacen poner énfasis en la importancia de recorrer a buenos y buenas profesionales para conseguir resultados sensacionales.

    Si tú también crees en el valor del trabajo bien hecho, de principio a fin, ponte en contacto con nosotras y explícanos tu proyecto. ¡Será un placer poderte ayudar con él y contribuir a garantizar su coherencia comunicativa!

    Empresas con visión femenina

    Teclat es una empresa formada por tres mujeres que —con la colaboración de un amplio equipo de profesionales de la lengua, tanto hombres como mujeres— ayudamos a las empresas y particulares en sus proyectos de comunicación, con una mirada y una manera de hacer en femenino.

    ¿Y esto qué significa? Pues, entre otras cosas, tener en cuenta que, además de ser profesionales que dedicamos gran parte de nuestros días a ofrecer nuestros conocimientos y aptitudes al servicio de otras empresas y profesionales, somos personas con vidas, realidades y necesidades muy distintas que también es necesario respetar y satisfacer.

    En Teclat nos sentimos orgullosas del trabajo que realizamos en este sentido, de poner en valor y en práctica, cada día, conceptos como la flexibilidad horaria, la conciliación familiar o el cuidado y el autocuidado, unos aspectos que consideramos clave si hablamos de empresas con visión femenina.

    Porque tenemos muy presente que, en definitiva, somos personas que trabajamos con y para otras personas, y que es importante poner la vida en el centro, la nuestra y la de las personas con las que nos relacionamos.

    Pero somos conscientes de que no todas las mujeres se encuentran en la misma situación y que todavía se necesitan muchos cambios en la sociedad, algunos muy profundos. Y empezando, quizá, por promover más el liderazgo femenino.

    La falta de empresas con visión femenina

    Hace unos años, cuando hablábamos de empresa y empresarios, lo que imaginábamos eran hombres que mandaban y dirigían sus negocios, aunque el estereotipo de hombre-dueño ha ido cambiando a medida que la industrialización ha dado paso a la digitalización. Así, las fábricas se transformaron en empresas con despachos y apareció la figura del «ejecutivo agresivo» que veíamos en la película The Wolf of Wall Street.

    En muchos de los referentes cinematográficos que tenemos, quien manda es un hombre y la secretaria (normalmente atractiva y joven), una mujer.

    Los cargos importantes los han ocupado tradicionalmente los hombres, y las mujeres hemos quedado relegadas a un segundo plano. Sería fantástico poder decir que en 2022 esta situación ya se ha revertido pero, desgraciadamente, todavía tenemos mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, lo cual nos remite al concepto de «paridad».

    Y es que la paridad, entendida como una participación equilibrada de mujeres y hombres en las posiciones de poder y de toma de decisiones en todas las esferas de la vida (política, económica y social), constituye una condición destacada para la igualdad entre los sexos, y sería uno de los elementos clave para la incorporación en el mercado de empresas con visión femenina.

    Este escenario igualitario es uno de los objetivos que llenan muchos programas electorales y discursos institucionales, pero lo cierto es que estamos lejos de conseguirlo, y más bien nos encontramos todavía en una situación de infrarrepresentación de las mujeres, un aspecto considerado un déficit de democracia.

    Nos hacemos nuestras las reflexiones de varias mujeres ministras y exministras europeas que en 1992, en la Declaración de Atenas, inauguraron la utilización del término «democracia paritaria»:

    «La igualdad formal e informal de mujeres y hombres es un derecho humano fundamental. Las mujeres representan a más de la mitad de la población. La igualdad requiere paridad en la representación y administración de las naciones. Las mujeres representan la mitad del talento y habilidades potenciales de la humanidad y su infrarrepresentación en la toma de decisiones es una pérdida para el conjunto de la sociedad. La infrarrepresentación de las mujeres en la toma de decisiones impide que se tengan en cuenta los intereses y necesidades del conjunto de la población. Una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones produciría diferentes ideas, valores y estilos de comportamiento necesarios para alcanzar un mundo más justo y equilibrado para todos, tanto para mujeres como para hombres.»

    Las empresas y la invisibilidad de la mujer

    Pero, entonces, ¿acaso las mujeres no ocupan cargos de mando?

    Sí, sí que los ocupan. De hecho, España es el sexto país de la Unión Europea con mayores índices de igualdad entre hombres y mujeres, según la clasificación anual del Instituto Europeo de Igualdad y Género (EIGE).

    Sin embargo, el Estudio Global Entrepreneurship Monitor 2019-2020 señalaba la brecha de género en el emprendimiento innovador y observaba que hay menos mujeres que se decidían a crear su propia empresa y que encontraban más obstáculos que los hombres a la hora de ponerlas en marcha.

    De hecho, según estudios de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard, los inversores prefieren, todavía hoy, proyectos liderados por hombres, lo que les facilita conseguir más inversión.

    La paradoja es que los equipos liderados por mujeres y que, por lo tanto, incorporan la visión femenina en la empresa, obtienen mejores resultados, según ha publicado el Boston Consulting Group. Aun así, falta presencia femenina. Y esto genera un efecto dominó que dificulta que las mujeres puedan cumplir su sueño en las mismas condiciones que los hombres.

    En España, solo el 14 % de las fundadoras y cofundadoras de startups son mujeres. Esta falta de presencia de mujeres en el emprendimiento perpetúa la falta de referentes. Y así, entramos en un círculo vicioso: si no tenemos el legado de mujeres predecesoras que nos puedan guiar en el camino de la igualdad con los hombres, no nos creemos capaces de alcanzarlo, y seguimos lejos de la igualdad plena.

    Las empresas y el techo de cristal

    Otro aspecto que imposibilita el desarrollo de empresas con visión femenina es el del «techo de cristal». Según el US Department of Labor, Federal Glass Ceiling Commission, el «techo de cristal» son las barreras invisibles que impiden a muchas trabajadoras altamente cualificadas alcanzar los niveles jerárquicos máximos en el mundo de los negocios, independientemente de sus méritos. Hablamos de posiciones de responsabilidad en los ámbitos político, económico y social.

    Sin embargo, cada vez se hace más difícil entender esta definición sin hacer referencia también al del «suelo pegajoso», es decir, no solo las mujeres no pueden acceder a las posiciones más cualificadas del mercado laboral, sino que se encuentran con serias dificultades para superar los puestos de trabajo más precarios y menos valorados socialmente.

    Sería fantástico poder decir que en 2022 esta situación ya se ha revertido, pero, desgraciadamente, todavía tenemos mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.

    Empoderamiento de la mujer

    Las mujeres hemos sido ignoradas, maltratadas, apartadas y menospreciadas. Esto no es un discurso feminista: la historia así nos lo confirma. Ya hace años que salimos a manifestarnos, reclamando y gritando que queremos ser iguales que nuestros compañeros varones. Y un elemento esencial para poder construir una sociedad igualitaria, donde no haya una distribución desigual de los poderes, que otorga determinados privilegios a los hombres frente a las mujeres es el empoderamiento de la mujer. El empoderamiento consiste en conquistar los derechos y espacios que nos han sigo negados a lo largo de la historia. Y, por mucho que a alguien le canse tanto lila, no es momento de bajar la guardia.

    Tenemos mucho trabajo por hacer: muchas desigualdades por superar y muchas inercias y automatismos por actualizar. El feminismo no es solo cosa de mujeres. Es cosa de todas y todos. Tal vez en un mundo ideal no tendríamos que manifestarnos para pedir unos derechos que deberíamos tener desde que nacemos, pero lamentablemente todavía hoy en día tenemos que hacerlo.

    Y las mujeres de Teclat nos sumamos a ello y contribuimos a la construcción de una sociedad más igualitaria desde una empresa con visión femenina.

    Enlaces de interés

    Todo lo que nunca te han contado de la corrección de textos

    Cualquier persona que haya hecho el esfuerzo de escribir un texto sabe que los errores ortográficos y de otro tipo aparecen, como si fueran setas, incluso después de algunas lecturas posteriores.

    Y aún podríamos añadir más: aparecen hasta después de que una segunda persona, ajena a la escritura, lo haya revisado; y, a veces, desafortunadamente, también se encuentran en el texto publicado, tanto si es en papel como en un soporte digital, como por ejemplo una web.

    En el caso del texto publicado en papel, el error es imborrable y habrá que esperar a una nueva edición para «redimir» las faltas; en el segundo caso, en cambio, por suerte podremos enmendar los errores y que el texto se actualice en tiempo real, para evitar posibles males mayores.

    Con todo esto, parece bastante claro que la corrección de textos no es una broma.

    Tipos de corrección de textos

    Cuando hablamos de corrección de un texto o de revisión lingüística, lo primero que nos viene a la cabeza son las faltas de ortografía.

    Pero estos no son los únicos errores que puede haber en un texto, y los y las profesionales de la corrección de textos tenemos la experiencia y la formación para detectar los que no son tan obvios o visibles y poder así ofrecer distintos servicios de corrección a nuestra clientela.

    Para empezar, podríamos hablar de corrección ortotipográfica y corrección de estilo.

    La corrección ortotipográfica

    La primera es la corrección lingüística que sirve tanto para enmendar los errores ortográficos, sintácticos, gramaticales y tipográficos como para unificar los recursos tipográficos (mayúsculas, cursivas, comillas, negritas…). Lo que tenemos en cuenta en esta tarea es la estética, la funcionalidad, la legibilidad y la eficiencia comunicativa del texto.

    Muchas personas creen que para ello basta con utilizar un corrector automático, pero no es así. Si lo que quieres es un texto profesional, con un acabado impecable, es necesario que alguien experto se encargue de la revisión.

    Los correctores y los programas de corrección en línea son herramientas útiles y un paso imprescindible que podemos utilizar antes de entregar cualquier documento, pero las correcciones automáticas tienen ciertas limitaciones que debemos tener en cuenta.

    Por ejemplo, los automatismos no «entienden» el uso de determinadas palabras, según el contexto, cosa que sí que capta un corrector o correctora profesional.

    La corrección de estilo

    El segundo tipo de corrección de textos es la corrección de estilo, que tiene como misión hacer que el texto sea más comprensible y actúa sobre los planos sintáctico, gramatical y expresivo para pulirlo y optimizar los recursos. En este tipo de corrección nos enfocamos en aquellos aspectos que no son errores normativos, pero que afectan negativamente a la comprensión del escrito.

    Para que no haya malentendidos: los y las profesionales de la corrección de textos no reescribimos el texto original, ni cambiamos su estilo o sentido —que es muy personal del autor o autora y entendemos que hay que respetar—, sino que modificamos algunos aspectos con la intención de hacerlo más comprensible.

    Así, la corrección de estilo se centra en utilizar correctamente los tiempos verbales, reformular oraciones confusas o erróneas, depurar las ambigüedades o contradicciones, eliminar errores e imprecisiones de vocabulario y adecuar el texto según un libro de estilo o según el perfil de lector o lectora al que se dirija, entre otras cuestiones.

    El peligro que podría tener esta parte de la corrección de textos —si no la lleva a cabo un profesional— es la sobrecorrección, es decir, excederse en lo que se corrige y cambiar demasiadas cosas que no son estrictamente necesarias, pero por ello nuestro trabajo es preservar, como decíamos, el estilo original y propio del autor o autora y corregir únicamente lo que sea imprescindible corregir.

    La corrección de galeradas

    Un tercer tipo de corrección de textos que es recomendable encargar es la revisión final de las galeradas o pruebas de imprenta, para documentos que haya que maquetar o editar.

    En este caso, hay dos opciones: que el cliente se maquete el texto o que nos encargue la maquetación. En ambos casos, comprobamos que en el documento final no haya errores de letras o palabras cortadas, de proporciones distintas, de líneas que queden colgadas o errores de tecleado, y nos aseguramos de que se mantengan las negritas, cursivas y otros aspectos relacionados con la disposición textual.

    Y, después de todas estas revisiones, ¿ya está?

    Pues… ¡no! Cuando todo este trabajo ya está hecho, todavía es necesario hacer una revisión final del texto en su contexto, con las imágenes —si tiene— y, quizás, aún cabría hacer algún cambio.

    Así que, como ves, nuestra tarea comporta un acompañamiento global del proceso de trabajo: desde la primera revisión del texto hasta que este es editado o maquetado donde le corresponda.

    La corrección de textos también construye marca

    Las faltas causan muy mal efecto y los textos que no se entienden, o bien nos confunden o bien nos dejan indiferentes.

    Un texto con errores ortográficos, léxicos o gramaticales pierde credibilidad y transmite una mala imagen.

    Por lo tanto, hablar de corrección de textos es también hablar de marca, de reputación y de prestigio.

    Cuando un texto está bien redactado, es coherente, íntegro y el mensaje es potente y comprensible, el usuario final lo nota.

    Y, de paso, el emisor sale beneficiado. Porque si el mensaje es eficiente y comprensible, recibiremos la respuesta esperada. En cambio, si el mensaje es confuso, incoherente o crea rechazo al receptor, saldremos malparadas.

    La buena reputación se construye con pequeños pilares —y detalles— que suman, y el esmero en la lengua es uno de ellos.

    Contar con el servicio de corrección de textos profesional es garantía de éxito, así que, si necesitas uno, no dudes en contactar con nosotras. ¡Será un placer escucharte y hacerte un presupuesto!

    Carta a los Reyes Magos

    ¿Te acuerdas de la magia que sentías cuando los veías en la cabalgata y les entregabas la carta? ¿Cómo te acostabas con esos nervios, esperando a que la noche pasara muy rápido para poder levantarte y descubrir cuántos regalos te habían dejado en el comedor de casa?

    Pasan los años y perdemos la conexión con la ilusión de pedir lo que querríamos, de soñar en mayúsculas, sin límites ni restricciones. La magia se ha desvanecido para convertirse en consumismo para quienes ya conocemos «la verdad» (o «la mentira», según se mire).

    Pero una parte de nosotros —le llaman nuestro niño o niña interior— no quiere dejar de serlo y seguimos manteniendo esta tradición con hijos, hijas, sobrinos y sobrinas… en una cadena infinita de cartas escritas llenas de sueños y deseos.

    2021 ha sido un año complicado, pero nosotras nos hemos portado muy bien y queremos mirar adelante con ilusión y esperanza. Por eso, el equipo de Teclat hemos escrito nuestra carta a los Reyes. Una carta individual pero pensada en colectivo: tanto en la empresa como en las compañeras de trabajo y en todas las colaboradoras y colaboradores.

    Y nos gustaría compartirla contigo:

    • Nuestro mayor deseo es hacer colaboraciones profesionales con proyectos con los que compartamos valores, temas, modos de hacer y cultura empresarial. Pensamos en empresas y comercios locales con los que poder apoyarnos mutuamente y, al mismo tiempo, estamos abiertas a colaborar con ellos y crear sinergias. Para nosotras es importante trabajar para difundir nuestros valores, y uno de los principales es que somos una empresa que trabaja para personas y con personas, con la voluntad de cuidar de ellas.
    • 2021 ha sido el año en que hemos dado el salto a las redes sociales y querríamos ser un referente como asesoras lingüísticas de empresas, organismos y entidades, y como promotoras del uso del catalán. Pondremos el foco en trabajar en proyectos integrales, que abarquen todo el ciclo de creación, corrección, traducción, asesoramiento, etc. de los «productos» lingüísticos y comunicativos de una empresa, organización, proyecto, evento, publicación, etc.
    • Queremos continuar formándonos y adquiriendo nuevas estrategias, herramientas, programas y recursos para afrontar retos y proyectos complejos y exigentes para poder cumplir con los objetivos generales de la empresa y también para poder asumir las responsabilidades de nuestros puestos.
    • Nuestro trabajo está en constante evolución y queremos mantenernos al día de las tendencias del sector para incorporarlas y poder ofrecer los mejores servicios a nuestra clientela.
    • Y, finalmente, no queremos dejar de lado un aspecto esencial para nosotras: queremos seguir encontrando y manteniendo el equilibrio entre la vida profesional y la personal para gozar plenamente de ambas y que sean de buena calidad. Queremos cuidarnos y encontrar la medida justa para poder asumir los momentos tensos de mucho trabajo y al mismo tiempo saber saborear los momentos de calma y recompensa.

    Estos son nuestros cinco deseos. Cinco deseos que, con ilusión, determinación, constancia, unión, comunicación y empatía estamos seguras de que podremos alcanzar en este año que comienza.

    Posted in Sin categoría

    ¿Conoces la diferencia entre la traducción jurídica y la traducción jurada?

    Lo primero que debería mencionarse es la diferencia entre traducción jurídica y traducción jurada. ¿Empezamos?

    Traducción jurídica o traducción legal

    Las traducciones jurídicas son traducciones especializadas y se refieren al campo legal o jurídico, o judicial. Se aplican a documentos oficiales o privados de carácter legal y se caracterizan por su complejidad, pues los documentos con los que trabajamos, generalmente, han sido redactados por profesionales del derecho; por lo tanto, las traductoras o traductores jurídicos deben reflejar en otro idioma, además de las palabras, los conceptos de los cuales se desprenden efectos legales para dos o más partes.

    Dado que la traducción jurídica implica un lenguaje altamente técnico, los profesionales de la traducción jurídica deben estar completamente familiarizados con la terminología legal, tanto en el idioma de origen como en el de destino, así como con los sistemas jurídicos correspondientes.

    Las traducciones jurídicas más solicitadas

    Cualquier documento redactado por un experto en derecho, ya sean funcionarios o funcionarias públicos, abogados, jueces o asesores legales, así como todo tipo de documentos financieros, son susceptibles de ser traducidos por un traductor jurídico profesional.

    Para que te hagas una idea, estos son algunos ejemplos:

    • Contratos de compraventa y arrendamiento
    • Acuerdos de confidencialidad
    • Políticas de privacidad
    • Condicionados de pólizas
    • Escrituras de constitución
    • Actos y poderes notariales
    • Procedimientos arbitrales
    • Demandas y sentencias judiciales
    • Informes periciales
    • Testamentos y fideicomisos
    • Textos legislativos (leyes, decretos, etc.)

    Por lo general, podríamos decir que todo texto legal o financiero que suponga la creación de derechos u obligaciones para una determinada parte que deba estar en una lengua extranjera es susceptible de una traducción jurídica.

    Traducción jurada

    La traducción jurada es toda traducción —sea jurídica o de otra especialización— que ha sido certificada por un traductor/a habilitado/a por instancias oficiales. Por lo tanto, la traducción jurada tiene un carácter oficial, ya que el traductor jurado está revestido de las facultades que otorga el órgano o institución habilitante (en el caso de España, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, que delega competencias en Cataluña en la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat).

    Esta traducción no representa ninguna especificidad, desde el punto de vista técnico, pero tiene la particularidad de que debe llevar el sello, la firma y la certificación del traductor o traductora jurados, que le otorgan validez legal. Sin estos elementos, la traducción no podrá considerarse jurada, ya que es con el sello, la firma y el certificado que el traductor o la traductora jurada dan fe de que la traducción es completa y fiel al documento original redactado en otra lengua.

    Quizás te preguntes por qué es necesario, este tipo de traducción, ¿verdad? Pues es un requerimiento imprescindible para determinados trámites o gestiones con instancias oficiales, que especifican que la traducción de los documentos que se presenten debe estar jurada por un traductor jurado (también llamado, en algunos países, traductor oficial o certificado).

    Las traducciones juradas pueden ser de muchos tipos y los demandantes de este tipo de traducciones son el público general, cuando deben presentar documentación ante administraciones públicas u organismos extranjeros.

    Algunas de las traducciones juradas más comunes que llevamos a cabo son de títulos académicos, para poder homologarlos ante universidades o centros escolares extranjeros, de certificados médicos o de ingresos para poder solicitar ayudas públicas, o certificados del registro mercantil, para poder constituir una empresa, entre otros.

    Otro ámbito donde es necesaria la presencia de un traductor-intérprete jurado es en procesos judiciales, en actos ante notario, en ceremonias matrimoniales, o cualquier otro acto de carácter oficial en el que intervengan personas que no hablan el idioma en el que se desarrolla el acto y lo que dicen deba tener validez legal. En ese caso, hablaremos de interpretaciones juradas.

    Traductores jurídicos versus traductores jurados

    El rigor que implica una traducción jurídica obliga al traductor jurídico a dominar las técnicas de traducción consistentes en la transposición de distintas instituciones propias del sistema jurídico del texto de destino, así como conocer la cultura jurídica del receptor del producto final de la traducción.

    Los traductores jurídicos, pues, han invertido mucho en su formación y dedican mucho tiempo a actualizarse y por eso las traducciones jurídicas tienen un coste más elevado que las traducciones no especializadas.

    Para ejercer de traductor jurídico no es necesario haber superado ningún examen oficial, pero, como decíamos, es necesario tener un conocimiento de los términos del mundo del derecho y muchos de nuestros traductores jurídicos tienen también formación legal.

    En cambio, los traductores jurados sí son profesionales certificados a través de un examen oficial con convocatoria periódica en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEUEC), que les concede el título de traductor-intérprete jurado. En estas convocatorias se examinan todas las personas que quieren obtener el título de traductor/a jurado/a hacia y desde el castellano. Las pruebas son muy exigentes y a menudo muchos traductores que se presentan deben hacerlo en varias convocatorias hasta su aprobación.

    La superación de estas pruebas habilita para ejercer la traducción y la interpretación juradas, aunque está previsto que pronto haya pruebas separadas para la traducción y para la interpretación porque, como sabes, ambas profesiones no son lo mismo.

    En caso de que se quiera obtener el título hacia y desde el catalán, las pruebas las organiza la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat, que es también quien coordina el registro de traductores e intérpretes jurados en catalán y proporciona las habilitaciones correspondientes.

    El traductor jurado tiene la facultad de certificar que el texto de llegada corresponde al texto de origen. No es ni un funcionario público ni tiene una plaza oficial; se trata de un profesional independiente que ejerce la profesión como autónomo o dentro de una empresa.

    A todo ello, basta con matizar que, aunque los textos de traducción jurada no son de naturaleza jurídica, sí que es necesario que el traductor jurado tenga conocimientos sobre traducción jurídica y es por este motivo que las pruebas habilitantes suelen ser de textos mayoritariamente jurídicos. Por todo ello, la traducción jurada también tiene un precio mayor que la traducción ordinaria.

    Y hasta aquí algunas de las diferencias entre la traducción jurídica y la jurada. Esperamos que el artículo haya sido de ayuda para clarificar algunos conceptos.

    Si necesitas una traducción jurídica o jurada, en Teclat estaremos encantadas de asesorarte. Contacta con nosotras para que te podamos enviar un presupuesto, sin compromiso, lo antes posible.

    Lenguaje inclusivo o no sexista: un lenguaje con perspectiva de género

    Por ejemplo, hay quien considera que el uso del masculino genérico —que, gramaticalmente, tanto en catalán como en castellano es la forma considerada no marcada porque puede englobar a individuos de los dos sexos— es una prueba de ello, ya que invisibiliza a las mujeres y a las personas no binarias en cuanto que promueve una visión androcéntrica de la sociedad, en la que se identifica, únicamente, al hombre y a las características masculinas como lo normativo, universal y generalizable.

    Lo que se pretende conseguir con el lenguaje inclusivo, no sexista o con perspectiva de género es promover la igualdad entre todas las personas y el reconocimiento de todas las identidades y de la diversidad, mediante una reflexión consciente y crítica del lenguaje culturalmente interiorizado, con el fin de que aprendamos, interioricemos e implementemos nuevos hábitos verbales, que nos ayuden a expresarnos de forma igualitaria y no excluyente.

    Lenguaje inclusivo, para todos los colectivos

    Así, desde hace un tiempo, varias organizaciones e instituciones han apostado por utilizar el lenguaje inclusivo inclusivo y ya lo emplean en sus comunicaciones, no solo en lo que se refiere a lo masculino y lo femenino, sino también a los distintos colectivos que conforman la sociedad hoy en día.

    Entre las soluciones más habituales para evitar la utilización del masculino genérico está el uso de formas genéricas, formas concretas o formas dobles. Veamos algunos ejemplos:

    • Formas genéricas: se trata de utilizar palabras que no tengan marca de género, como nombres colectivos (personal, alumnado, colectivo, equipo, plantilla, audiencia, cuerpo profesional…); utilizar la palabra «persona» o nombres abstractos no sexuados, como «la juventud», «la abogacía», «la membresía»… (siempre que su uso no altere el significado de la frase).
    • Formas concretas: consiste en utilizar los sustantivos y adjetivos referidos a una persona determinada con la marca de género específica con la que se identifique esta persona (médica, alcaldesa, banquera, azafato, bailarín, niñero…).
    • Formas dobles: en este caso se trata de mencionar los dos géneros de forma expresa, es decir, repetir los nombres y adjetivos y ponerlos tanto en masculino como en femenino. En el caso de los sustantivos invariables en cuanto al género, es decir, aquellos que no cambian en femenino o en masculino, el desdoblamiento se produce en los determinantes (los y las profesionales, las y los artistas, los y las intérpretes…). Este recurso debe utilizarse con mesura, para no producir textos excesivamente cargados y que dificulten su lectura.

    Lenguaje inclusivo, ¿lenguaje inventado?

    Sin embargo, estas soluciones no siempre son adecuadas para representar a las personas que no se identifican con el espectro binario. Por ello, desde hace unos años en algunos sectores se utilizan la «e», la «x» y el signo @ como morfemas de género en español.

    No hay un morfema de género neutro en la lengua española, de modo que esta solución puede parecer un poco artificiosa para sus hablantes, pero también es cierto que hay que dar respuesta a la necesidad de las personas no binarias de no sentirse excluidas lingüísticamente.

    Si entendemos que el lenguaje no es una herramienta estanca, sino que debe permitirnos decir lo que queremos decir, es necesario que nos demos cuenta de que hay un colectivo que no se identifica con la mirada binaria y que no puede quedar excluido de los usos lingüísticos. Como sociedad debemos hacer un esfuerzo en este sentido y encontrar una solución en la que todas las personas se sientan incluidas.

    Y quizás la solución no es que nos inventemos una nueva lengua y utilicemos la «e», la «x» y la @ todo el tiempo, sino que para respetar el derecho de las personas que no se sienten identificadas con el masculino o el femenino tal vez se podría empezar por —tal como proponen desde el proyecto Modii en el apartado dedicado al lenguaje no sexista de su web— utilizar otros recursos gramaticales al alcance, como los pronombres relativos que, quien y quienes.

    Las mujeres lingüistas dicen basta

    En una línea alternativa a lo que hemos planteado hasta ahora se encuentra el libro en catalán Som dones, som lingüistes, som moltes i diem prou (Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta), de Eumo Editorial. Se trata de una recopilación de artículos sobre el lenguaje inclusivo en catalán.

    En este libro, un total de setenta mujeres profesionales de la lengua promueven un debate a fondo sobre el discurso y el género, explicando casos concretos de uso de lenguaje no sexista, entre los que podemos encontrar soluciones adecuadas y otras que más bien generan problemas de comprensión, lo que también ocurre con las alternativas que se usan en español.

    La publicación también recoge la crítica contra la imposición de políticas lingüísticas que, en opinión de su editora, solo sirven para maquillar una realidad desigual. Es decir, no se trata tanto de no reconocer la diversidad y las desigualdades de género, sino más bien de cuestionar el hecho de que imponer el uso de unas determinadas formas sea realmente la solución.

    La apuesta de Teclat en relación con el lenguaje inclusivo

    Como podéis ver, el lenguaje inclusivo trae cola y no se ha llegado a ninguna solución, de momento, que satisfaga a todas las partes.

    Sin embargo, desde Teclat queremos contribuir, en nuestro trabajo diario, a la sensibilización social desde nuestro ámbito y defendemos hacer uso del lenguaje no sexista; por ello, hacemos pedagogía entre las personas que nos solicitan servicios lingüísticos y, en la medida de lo posible, incorporamos la perspectiva de género en los textos que traducimos y corregimos, siempre procurando que los documentos resultantes no sean artificiosos y, sobre todo, que sean perfectamente comprensibles.

    Para saber más

    Por si os habéis quedado con las ganas de saber más sobre el lenguaje inclusivo, os compartimos un glosario básico:

    • Binarismo de género: clasifica a las personas en función del sexo asignado al nacer. Establece categorías excluyentes entre mujeres y hombres, con características concretas para el femenino y el masculino.
    • Cisexismo: conjunto de prejuicios que considera que la identidad de género de las personas trans no es auténtica, o que es menos auténtica que la de las personas cisexuales.
    • Discriminación: tratamiento diferencial y nocivo que se da a una persona o grupo de personas por razón de raza, sexo, orientación sexual-afectiva, identidad o expresión de género, cultura, religión, etc.
    • Estigma social: rasgo, atributo o comportamiento que provoca que la persona o las personas que tienen estas características generen socialmente una respuesta negativa y sean consideradas inaceptables o culturalmente inferiores.
    • Heterocentrismo: suposición de que todas las personas son heterosexuales por «naturaleza».
    • Identidad de género: vivencia interna e individual del género como cada persona lo siente, que puede corresponderse o no con el sexo asignado al nacer.
    • Igualdad de género: establece que todas las personas son iguales en términos de derechos y obligaciones independientemente del género. Este es un principio constitucional.
    • Neutralidad de género: movimiento a favor de que las políticas, las instituciones y el lenguaje eludan distinguir roles basados en el sexo o el género de las personas, como manera de evitar las distintas formas de discriminación causadas por roles socialmente establecidos.
    • Patriarcado: forma de organización social en la que la figura del hombre tiene poder y autoridad sobre el resto de personas.
    • Persona no binaria: persona con una identidad de género que no se corresponde con el espectro de los géneros binarios femenino o masculino.

    Y si queréis ver en detalle cuáles son las alternativas que se pueden utilizar para evitar el lenguaje sexista en vuestras comunicaciones, os dejamos un par de fuentes de consulta que os pueden servir:

    La transcripción y subtitulación en directo

    Pero también hay otro tipo de subtitulación, que es la que se suele utilizar en conferencias, formaciones, seminarios en línea y otros actos, para que puedan seguirse también leyendo las intervenciones, y no solamente escuchándolas.

    En este caso, hablamos de transcripción y subtitulación en directo, que es una técnica que consiste en transcribir de forma simultánea lo que dice el orador y que el texto transcrito aparezca en una pantalla en forma de subtítulos.

    El transcriptor o transcriptora profesional es la persona que se encarga de esta tarea, y suele trabajar en pareja para poder ir haciendo turnos, especialmente en eventos de larga duración y donde el flujo de información es rápido y constante.

    Si los subtítulos tienen que aparecer en un idioma diferente al del orador para que sean comprensibles para la mayoría de la audiencia, entonces también es necesaria la figura de un o una intérprete que traduzca para quien transcribe.

    La transcripción y subtitulación en directo es, pues, una técnica que, igual que la interpretación simultánea, permite la comunicación multilingüe en muchos eventos de diversa índole.

    Subtitulación en directo versus transcripción en directo

    Hemos hablado de la transcripción y subtitulación en directo, pero, de hecho, hay otra técnica un poco diferente que se conoce también como subtitulación en directo, aunque a veces las dos técnicas se confunden.

    En la subtitulación en directo, los textos que aparecen en pantalla están previamente preparados por el profesional que subtitula; así, cuando el orador habla, el subtitulador o subtituladora debe estar muy pendiente del ritmo de su discurso para ir lanzando los subtítulos, de modo que aparezcan simultáneamente.

    En cambio, en la transcripción en directo o simultánea, cuando el orador habla, quien transcribe lo hace en directo, exactamente en el mismo momento en el que se desarrolla el discurso; en este caso no hay la posibilidad de antelación y, evidentemente, la dificultad es mayor. El resultado también es diferente.

    Poder conocer el texto de antemano permite tomarse el tiempo para afinar más la estructura de las frases, acotar su extensión y producir un texto escrito un poco menos literal y más elaborado. En el caso de que se trate de transcripción multilingüe, el hecho de disponer previamente del texto traducido evita el pequeño retraso que puede percibirse si el discurso se tiene que interpretar antes de subtitular.

    Una cosa que las personas que no se dedican a este sector no suelen saber es que, cuando hay un acto en el que interviene más de una lengua y el discurso se transcribe, los y las profesionales de la transcripción y la interpretación trabajan codo con codo en una zona un poco aislada de la sala donde tiene lugar el evento, si el espacio lo permite; además, el intérprete lo hace normalmente dentro de una cabina.

    En este escenario, la persona que transcribe en directo no escucha directamente al orador, sino que escucha al intérprete, que es el que escucha el sonido directo de sala. Esto es así porque si el transcriptor o transcriptora escuchara el sonido de la sala, junto con la voz del intérprete, escucharía tanto ruido e interferencias que seguramente perdería la concentración y le sería muy difícil hacer su trabajo.

    Así, en un evento multilingüe la cadena sería la siguiente: un orador habla, un intérprete interpreta simultáneamente lo que dice el orador (normalmente dentro de una cabina) y un transcriptor transcribe lo que el intérprete dice, que se convierte en subtítulos en el idioma de llegada para el público del evento.

    La inclusión lingüística gracias a la transcripción y subtitulación en directo

    Unas líneas más arriba hemos apuntado que la subtitulación en directo es una de las herramientas que facilita y garantiza la comunicación en eventos donde oradores y público hablan y entienden lenguas diferentes. Por lo tanto, es a la vez un recurso que fomenta la inclusión de varios idiomas en actos donde uno de los objetivos principales es la transmisión de conocimiento. Por eso no nos parece osado afirmar que, tanto la subtitulación como la transcripción en directo, además de la interpretación simultánea —y, por descontado, la traducción escrita—, son también recursos para la democratización del conocimiento, para que este esté al alcance de todo el mundo, independientemente de si habla más de una lengua o no.

    No obstante, en este sentido todavía queda mucho por hacer. Habitualmente, las lenguas de trabajo y oficiales en eventos multilingües suelen ser (por lo menos en Cataluña) el catalán, el castellano, el inglés y el francés, si bien no siempre con la misma representación. Ojalá estas técnicas con las que contamos los y las profesionales de la lengua contribuyan a la inclusión de lenguas más minoritarias en grandes eventos.

    La subtitulación, una herramienta de accesibilidad

    Además de una forma de inclusión lingüística, la subtitulación es la medida de accesibilidad universal para todo el colectivo de personas con discapacidad y pérdida auditiva.

    Si no sufrimos de sordera, hipoacusia o discapacidad auditiva, tal vez no hemos pensado nunca en este servicio que, actualmente, podemos encontrar en cualquier tipo de actos y eventos públicos.

    Y es que quienes padecen de deficiencias auditivas, a pesar de llevar audífonos o implantes cocleares, necesitan otros apoyos para acceder a toda la información de cualquier acto al que asistan.

    Así, la subtitulación en directo o simultánea cuenta con el valor añadido de que es una herramienta imprescindible para la inclusión de este colectivo.

    El reto del oficio de transcribir y subtitular

    Como os podéis imaginar, el reto de subtitular y transcribir de manera simultánea cualquier discurso es grande.

    No es suficiente con conocer la técnica de la transcripción y el funcionamiento del programa de subtitulación, sino que también hay que tener otras habilidades como la rapidez en la escritura, la concentración, la capacidad de síntesis y la de reacción si en algún momento la tecnología falla, entre otras. Además, es importante aprender a coordinarse con el compañero o compañera que también transcribe, ya que, como se ha dicho anteriormente, igual que los y las intérpretes, las personas que se dedican a la transcripción y la subtitulación en directo suelen trabajar en tándem para poder ir alternándose y haciendo pequeños descansos necesarios en un trabajo de tanta intensidad.

    En Teclat os ofrecemos estos dos nuevos servicios, la subtitulación en directo y la transcripción en directo, para vuestras conferencias, actos, formaciones y eventos presenciales o en streaming.

    De este modo, vuestro mensaje llegará a un público más amplio y a todas las personas con pérdida auditiva. Tanto si están en sus casas como si asisten al evento de forma presencial, tendréis la seguridad de que vuestro mensaje llegará a todo el mundo.

    ¡Si queréis que lo hablemos, escribidnos a traduccio@teclat.com y os contaremos todos los detalles!

    ¿Sabes qué es la interpretación?

    Y, aunque nuestro trabajo tiene un punto creativo y muy polifacético, no es exactamente a la dramaturgia a lo que nos dedicamos.

    Después de más de treinta años dedicándonos a este sector, sabemos que muchas personas se preguntan qué es, exactamente, la interpretación. Así que hoy que nos estrenamos con el primer artículo del blog, aprovecharemos para explicaros brevemente en qué consiste.

    ¿Qué es la interpretación?

    El verbo «interpretar» viene del latín interpratari, que significa ‘explicar’, ‘elucidar’, ‘traducir’, ‘exponer’, y la interpretación es la actividad de mediación oral o en lengua de signos que permite la comunicación entre usuarios de distintas lenguas. Consiste en trasladar un discurso de una lengua de partida a una lengua de llegada, ya sea oralmente o utilizando la lengua de signos, de tal modo que el discurso producido por el o la intérprete sea equivalente al discurso original.

    Por lo tanto, como intérpretes tenemos los conocimientos, las habilidades, las destrezas y las actitudes necesarias para transmitir cualquier texto producido en una lengua con los medios de otra lengua.

    Además, hay que tener en cuenta que los y las profesionales de la traducción y la interpretación llevamos a cabo estos actos de comunicación en un contexto social con una finalidad muy determinada, que puede ser parecida a la del texto original (por ejemplo, cuando interpretamos el discurso de un orador en un congreso científico), pero también diferente (como cuando hacemos la traducción de un libro antiguo). Esto implica que debemos saber reconocer todos los elementos que intervienen en este proceso y todas las características del texto o intervención oral que traducimos para poder encontrar el equivalente más idóneo.

    El contexto cultural de partida y de llegada son ejemplos claros: si en inglés o catalán, por ejemplo, se explica un chiste o se utiliza un refrán o una expresión idiomática propia, en castellano habrá que buscar un equivalente funcional, no literal, que para los lectores o receptores en esta lengua tenga sentido.

    Actualmente, se denomina intérprete a la persona que realiza la interpretación entre lenguas, es decir, la persona que transmite oralmente en la lengua de llegada el mensaje del discurso emitido en la lengua de partida, teniendo en cuenta aspectos como el registro, el tono, la información implícita, las emociones, etc., ya sea en el mismo momento en que el orador original está emitiendo el discurso (simultáneamente) o cuando una de las partes acaba su intervención (consecutivamente).

    Precisamente estos son los dos tipos de interpretación más usuales: la simultánea, que es la que solemos ver en los congresos, en la que los asistentes tienen que utilizar unos receptores con auriculares para escuchar la ponencia en su idioma; y la consecutiva, que se utiliza, por ejemplo, en las ruedas o comunicados de prensa y donde el intérprete y la persona que hace el discurso se van intercalando para hacer la explicación y la traducción, y los asistentes no necesitan receptores.

    La interpretación, ¿una nueva profesión?

    Si bien podría parecer que el oficio de intérprete es bastante actual, la etimología de la palabra nos revela que se remonta a los tiempos en los que era necesaria una figura para hacer fluir la comunicación inter («entre») partes («partes»). Los estudios etimológicos no coinciden tanto en el significado de partes, pero sí en la importancia de la raíz latina de interpres, que significa ‘mediador’, ‘mensajero’, ‘alguien que explica’…

    Además, esta profesión ya está documentada en el tercer milenio antes de Cristo, en la época de los egipcios. Desde entonces, los traductores o traductoras e intérpretes han tenido un papel muy importante en el desarrollo del mundo: fueron imprescindibles en los intercambios comerciales, en las guerras, en la difusión de la cultura y el pensamiento y en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, entre otros.

    Así, cuando pensáis en los faraones conquistando otros territorios, ¿cómo os imagináis que se entendían? Pues a través del trabajo de un intérprete. Y si os fijáis en el mundo de las ideas, ¿cómo creéis que nos llegaban las teorías de Aristóteles o de Galeno en la Edad Media? Pues mediante las traducciones de la Escuela de Traductores de Toledo, entre otras. De hecho, la presencia de un o una intérprete siempre ha sido imprescindible en la comunicación de la humanidad. Desde antes de Cristo hasta la actualidad.

    Hoy en día, el trabajo de los y las profesionales de la interpretación ha ampliado horizontes y ha tenido que adaptarse a las nuevas demandas que el salto tecnológico del siglo xxi ha implicado. Además, a raíz de la pandemia de los dos últimos años, los profesionales de la lengua hemos tenido que hacer un esfuerzo de adaptación enorme para poder continuar ofreciendo nuestros servicios (y ganándonos la vida, claro) de forma remota durante los meses en los que los eventos presenciales no han sido posibles.

    Por suerte, las plataformas virtuales de reuniones han sido una herramienta a nuestro favor. Por ejemplo, en Teclat, hace un año tuvimos que transformar un congreso en el que llevábamos diecinueve años colaborando como intérpretes de forma presencial en un evento virtual. El resultado fue todo un éxito, en parte gracias a la tecnología, pero sobre todo gracias a la flexibilidad y la capacidad de adaptación de nuestros intérpretes profesionales.

    ¿Y tú? ¿Crees que la interpretación te podría ayudar a relacionarte con tus clientes? ¿Necesitas organizar un evento con ponentes o públicos que hablan idiomas distintos? Si es así, ponte en contacto con nosotras para que te asesoremos.

    Para más información sobre nuestro servicio de interpretación, puedes consultar este enlace.

    Posted in Sin categoría